“En esta solemnidad de la Asunci贸n contemplamos a Mar铆a: ella nos abre a la esperanza, a un futuro lleno de alegr铆a y nos ense帽a el camino para alcanzarlo: acoger en la fe a su Hijo; no perder nunca la amistad con 茅l, sino dejarnos iluminar y guiar por su Palabra; seguirlo cada d铆a, incluso en los momentos en que sentimos que nuestras cruces resultan pesadas. Mar铆a, el arca de la alianza que est谩 en el santuario del cielo, nos indica con claridad luminosa que estamos en camino hacia nuestra verdadera Casa, la comuni贸n de alegr铆a y de paz con Dios”. Homil铆a de Benedicto XVI (2010)
¿Qu茅 es el Dogma de la Asunci贸n?
El dogma de la Asunci贸n se refiere a que la Madre de Dios, luego de su vida terrena fue elevada en cuerpo y alma a la gloria celestial.
Este Dogma fue proclamado por el Papa P铆o XII, el 1潞 de noviembre de 1950, en la Constituci贸n Munificentisimus Deus:
"Despu茅s de elevar a Dios muchas y reiteradas preces y de invocar la luz del Esp铆ritu de la Verdad, para gloria de Dios omnipotente, que otorg贸 a la Virgen Mar铆a su peculiar benevolencia; para honor de su Hijo, Rey inmortal de los siglos y vencedor del pecado y de la muerte; para aumentar la gloria de la misma augusta Madre y para gozo y alegr铆a de toda la Iglesia, con la autoridad de nuestro Se帽or Jesucristo, de los bienaventurados ap贸stoles Pedro y Pablo y con la nuestra, pronunciamos, declaramos y definimos ser dogma divinamente revelado que La Inmaculada Madre de Dios y siempre Virgen Mar铆a, terminado el curso de su vida terrenal, fue asunta en cuerpo y alma a la gloria del cielo".
Ahora bien, ¿por qu茅 es importante que los cat贸licos recordemos y profundicemos en el Dogma de la Asunci贸n de la Sant铆sima Virgen Mar铆a al Cielo? El Nuevo Catecismo de la Iglesia Cat贸lica responde a este interrogante:
"La Asunci贸n de la Sant铆sima Virgen constituye una participaci贸n singular en la Resurrecci贸n de su Hijo y una anticipaci贸n de la resurrecci贸n de los dem谩s cristianos" (#966).
La importancia de la Asunci贸n para nosotros, hombres y mujeres de comienzos del Tercer Milenio de la Era Cristiana, radica en la relaci贸n que hay entre la Resurrecci贸n de Cristo y la nuestra. La presencia de Mar铆a, mujer de nuestra raza, ser humano como nosotros, quien se halla en cuerpo y alma ya glorificada en el Cielo, es eso: una anticipaci贸n de nuestra propia resurrecci贸n.
M谩s a煤n, la Asunci贸n de Mar铆a en cuerpo y alma al cielo es un Dogma de nuestra fe cat贸lica, expresamente definido por el Papa P铆o XII hablando "ex-cathedra". Y ... ¿qu茅 es un Dogma? Puesto en los t茅rminos m谩s sencillos, Dogma es una verdad de Fe, revelada por Dios (en la Sagrada Escritura o contenida en la Tradici贸n), y que adem谩s es propuesta por la Iglesia como realmente revelada por Dios.
En este caso se dice que el Papa habla "ex-cathedra", es decir, que habla y determina algo en virtud de la autoridad suprema que tiene como Vicario de Cristo y Cabeza Visible de la Iglesia, Maestro Supremo de la Fe, con intenci贸n de proponer un asunto como creencia obligatoria de los fieles Cat贸licos.
El Nuevo Catecismo de la Iglesia Cat贸lica (#966) nos lo explica as铆, citando a Lumen Gentium 59, que a la vez cita la Bula de la Proclamaci贸n del Dogma: "Finalmente, la Virgen Inmaculada, preservada libre de toda mancha de pecado original, terminado el curso de su vida en la tierra, fue llevada a la gloria del Cielo y elevada al Trono del Se帽or como Reina del Universo, para ser conformada m谩s plenamente a su Hijo, Se帽or de los se帽ores y vencedor del pecado y de la muerte".
Y el Papa Juan Pablo II, en una de sus Catequesis sobre la Asunci贸n, explica esto mismo en los siguientes t茅rminos:
"El dogma de la Asunci贸n afirma que el cuerpo de Mar铆a fue glorificado despu茅s de su muerte. En efecto, mientras para los dem谩s hombres la resurrecci贸n de los cuerpos tendr谩 lugar al fin del mundo, para Mar铆a la glorificaci贸n de su cuerpo se anticip贸 por singular privilegio" (JP II, 2-julio-97).
"Contemplando el misterio de la Asunci贸n de la Virgen, es posible comprender el plan de la Providencia Divina con respecto a la humanidad: despu茅s de Cristo, Verbo encarnado, Mar铆a es la primera criatura humana que realiza el ideal escatol贸gico, anticipando la plenitud de la felicidad, prometida a los elegidos mediante la resurrecci贸n de los cuerpos" (JP II , Audiencia General del 9-julio-97).
Contin煤a el Papa: "Mar铆a Sant铆sima nos muestra el destino final de quienes `oyen la Palabra de Dios y la cumplen' (Lc. 11, 28). Nos estimula a elevar nuestra mirada a las alturas, donde se encuentra Cristo, sentado a la derecha del Padre, y donde est谩 tambi茅n la humilde esclava de Nazaret, ya en la gloria celestial" (JP II, 15-agosto-97)
Los hombres y mujeres de hoy vivimos pendientes del enigma de la muerte. Aunque lo enfoquemos de diversas formas, seg煤n la cultura y las creencias que tengamos, aunque lo evadamos en nuestro pensamiento, aunque tratemos de prolongar por todos los medios a nuestro alcance nuestros d铆as en la tierra, todos tenemos una necesidad grande de esa esperanza cierta de inmortalidad contenida en la promesa de Cristo sobre nuestra futura resurrecci贸n.
Mucho bien har铆a a muchos cristianos o铆r y leer m谩s sobre este misterio de la Asunci贸n de Mar铆a, el cual nos ata帽e tan directamente. ¿Por qu茅 se ha logrado colar la creencia en el mito pagano de la re-encarnaci贸n entre nosotros? Si pensamos bien, estas ideas extra帽as a nuestra fe cristiana se han ido metiendo en la medida que hemos dejado de pensar, de predicar y de recordar los misterios, que como el de la Asunci贸n, tienen que ver con la otra vida, con la escatolog铆a, con las realidades 煤ltimas del ser humano.
El misterio de la Asunci贸n de la Sant铆sima Virgen Mar铆a al Cielo nos invita a hacer una pausa en la agitada vida que llevamos para reflexionar sobre el sentido de nuestra vida aqu铆 en la tierra, sobre nuestro fin 煤ltimo: la Vida Eterna, junto con la Sant铆sima Trinidad, la Sant铆sima Virgen Mar铆a y los Angeles y Santos del Cielo. El saber que Mar铆a ya est谩 en el Cielo gloriosa en cuerpo y alma, como se nos ha prometido a aqu茅llos que hagamos la Voluntad de Dios, nos renueva la esperanza en nuestra futura inmortalidad y felicidad perfecta para siempre.
¿Qu茅 d铆a y c贸mo fue la Virgen al cielo?
En relaci贸n al d铆a, a帽o, y modo en que muri贸 Nuestra Se帽ora, nada cierto se conoce. La referencia literaria m谩s antigua de la Asunci贸n se encuentra en un trabajo griego, De Obitu S. Dominae. De todos modos, la fe cat贸lica siempre deriv贸 su conocimiento de este misterio de la Tradici贸n Apost贸lica.
La creencia en la asunci贸n del cuerpo de Mar铆a se funda en el tratado ap贸crifo De Obitu S. Dominae, que lleva el nombre de San Juan, y que pertenece de todos modos al siglo cuarto o quinto. Tambi茅n se encuentra en el libro De Transitu Virginis, falsamente imputado a San Melito de Sardes, y en una carta ap贸crifa atribuida a San Dionisio el Aeropagita. Si consultamos a los genuinos escritores de Oriente, este hecho es mencionado en los sermones de San Andr茅s de Creta, San Juan Damasceno, San Modesto de Jerusal茅n y otros. En Occidente, San Gregorio de Tours (De gloria mart., I, iv) es el primero que lo menciona. Los sermones de San Jer贸nimo y San Agust铆n para esta fiesta, de todos modos, son ap贸crifos. San Juan el Damasceno (P. G., I, 96) formula as铆 la tradici贸n de la Iglesia de Jerusal茅n:
San Juvenal, Obispo de Jerusal茅n, en el Concilio de Calcedonia (451), hace saber al Emperador Marciano y a Pulqueria, quienes desean poseer el cuerpo de la Madre de Dios, que Mar铆a muri贸 en presencia de todos los Ap贸stoles, pero que su tumba, cuando fue abierta, a pedido de Santo Tom谩s, fue hallada vac铆a; de esa forma los ap贸stoles concluyeron que el cuerpo fue llevado al cielo.
Hoy, la creencia de la asunci贸n del cuerpo de Mar铆a es Universal tanto en Oriente como Occidente; de acuerdo a Benedicto XIV (De Festis B.V.M., I, viii, 18) es una opini贸n probable, cuya negaci贸n es imp铆a y blasfema.
Tomado de la Enciclopedia Cat贸lica (www.enciclopediacatolica.com)
FREDERICK G. HOLWECK
- Transcrito por Janet Grayson
- Traducido por Angel Nadales
- La Fiesta de la Asunci贸n
ENCICLOPEDIA CAT脫LICA
Existe tambi茅n una gran incertidumbre respecto al origen de esta fiesta. Probablemente se trate del aniversario de la dedicaci贸n de alguna Iglesia, m谩s que la fecha real del aniversario de la muerte de Nuestra Se帽ora. Que se originara en tiempos del Concilio de 脡feso, o que San D谩maso la introdujera en Roma, son s贸lo hip贸tesis.
De acuerdo a la vida de San Teodosio (m. 529) se celebraba en Palestina antes del a帽o 500, probablemente en Agosto (Baeumer, Brevier, 185). En Egipto y Arabia, por otra parte, se mantuvo en Enero, y dado que los monjes de las Galias adoptaron muchos usos de los monjes egipcios (Baeumer, Brevier, 163), hallamos esta fiesta en las Galias en el siglo sexto, en Enero [mediante mense undecimo (Greg. Turon., De gloria mart., I, ix)]. La Liturgia Gala la fija el 18 de Enero, bajo el t铆tulo: Depositio, Assumptio, or Festivitas S. Mariae (confrontar las notas de Jean Mabillon en la Liturgia Gala, P. L., LXXII, 180). Esta costumbre permaneci贸 en la Iglesia de las Galias hasta el momento de la introducci贸n del Rito Romano. En la Iglesia Griega, parece que algunos mantuvieron la fiesta en Enero, como los monjes egipcios; otros en Agosto, con aquellos de Palestina; por lo cual el Emperador Mauricio (m. 602), si es correcto el relato de "Liber Pontificalis"(II, 508), fij贸 la fiesta para el Imperio Griego el 15 de Agosto.
En Roma (Batiffol, Brev. Rom., 134) la 煤nica y m谩s antigua fiesta de Nuestra Se帽ora era el 1 de Enero, la octava del nacimiento de Cristo. Celebrada primeramente en Santa Mar铆a la Mayor, m谩s tarde en Santa Mar铆a de los M谩rtires. Las otras fiestas son de origen Bizantino. Louis Marie Olivier Duchesne piensa (Origines du culte chr., 262) que antes del s茅ptimo siglo ninguna otra fiesta se guardaba en Roma, y en consecuencia, la Fiesta de la Asunci贸n, hallada en los sacramentales de Gelasio y Gregorio, es un agregado ap贸crifo hecho en el siglo s茅ptimo u octavo. De todos modos, Probst brinda (Sacramentarien, 264 sqq) fuertes y buenos argumentos que prueban que la Misa de la Sant铆sima Virgen Mar铆a, hallada el 15 de Agosto en el rito Gel谩sico, es genuina, desde el momento que no hace menci贸n a la Asunci贸n corporal de Mar铆a; esto muestra, por lo tanto, que la fiesta era celebrada en la Iglesia de Santa Mar铆a la Mayor en Roma, por lo menos en el siglo sexto. 脡l prueba, m谩s a煤n, que la Misa Sacramental Gregoriana, tal como la tenemos, es de origen G谩lico (dado que la creencia en la Asunci贸n corporal de Mar铆a, bajo la influencia de los escritos ap贸crifos, es m谩s antigua en Galia que en Roma), y que 茅sta suplant贸 la antigua Misa Gel谩sica. Para la 茅poca de Sergio I (700) esta fiesta era una de las principales festividades en Roma; la procesi贸n comenzaba en las puertas de la Iglesia de San Adri谩n. Siempre fue un doble de la primera clase y un D铆a Sagrado de precepto.
La octava fue agregada en 847 por Le贸n IV; en Alemania esta octava no se celebraba en varias di贸cesis en la 茅poca de la Reforma. La Iglesia de Mil谩n no la acept贸 hasta la actualidad (Ordo Ambros., 1906). La octava es privilegiada en la di贸cesis de las provincias de Sienna, Fermo, Michoac谩n, etc.
La Iglesia Griega continua esta fiesta hasta el 23 de agosto inclusive, y en algunos monasterior del Monte Athos se prolonga hasta el 29 de agosto (Menaea Graeca, Venice, 1880), o as铆 lo era antiguamente. En la di贸cesis de Bavaria el d铆a treintavo de la Asunci贸n (una especie de recuerdo del mes) se celebraba durante la Edad Media, el 13 de septiembre, con el Oficio de la Asunci贸n (doble); en la actualidad, s贸lo la Di贸cesis de Augsburgo ha mantenido esta vieja costumbre.
Algunas de las di贸cesis de Baviera y las de Brandenburgo, Mainz y Frankfort mantienen el 23 de septiembre como la “Fiesta de la Segunda Asunci贸n”, o los “Cuarenta D铆as de la Asunci贸n” (doble) creyendo, de acuerdo a las revelaciones de Santa Elisa de Sch枚nau (m. 1165) y de San Bertrand, O. C. (m. 1170), que la Sant铆sima Virgen Mar铆a fue llevada al cielo a los cuarenta d铆as luego de su muerte (Grotefend, Calendaria 2, 136). Las Brigidinas guardan la fiesta de la “Glorificaci贸n de Mar铆a” (doble) el 30 de agosto, desde que Santa Br铆gida de Suecia dijo (Revel., VI, l) que Mar铆a fue llevada al cielo quince d铆as despu茅s de su partida (Colvenerius, Cal. Mar., 30 Aug.). En Am茅rica Central, se celebra una fiesta especial, “La Coronaci贸n de Mar铆a en el Cielo” (doble mayor) el 18 de agosto. La ciudad de Gerace, en Calabria mantiene 3 d铆as sucesivos el rito de doble de primera clase, conmemorando el 15 de agosto la muerte de Mar铆a, y el 16 de agosto, su Coronaci贸n.
En Piazza, en Sicilia, hay una conmemoraci贸n de la Asunci贸n de Mar铆a (doble de segunda clase) el 20 de febrero, que es el aniversario del terremoto de 1743. Una fiesta similar (doble mayor con octava) se sigue en Martano, Di贸cesis de Otranto, en Apulia, el 19 de Noviembre.
Tomado de la Enciclopedia Cat贸lica (www.enciclopediacatolica.com)
FREDERICK G. HOLWECK
- Transcrito por Janet Grayson
- Traducido por Angel Nadales