El pasado viernes 28 de marzo a las 7 p.m., en la Catedral de Camaná, Monseñor Juan Carlos Asqui Pilco, Administrador Apostólico de la Prelatura de Chuquibamba, celebró la Santa Misa y pronunció una homilía centrada en la humildad, la búsqueda de la verdad y la caridad cristiana, basándose en el Evangelio de Marcos 12, 28-34.
Monseñor Asqui Pilco comenzó su mensaje destacando la actitud del escriba que se acerca a Jesús para preguntarle sobre el mandamiento más importante. Señaló que esta es una muestra de humildad poco común entre los maestros de la ley, quienes a menudo creían saberlo todo. Comparó esta escena con la historia de Nicodemo, quien buscó a Jesús en secreto por temor a ser visto. "La soberbia impide que aprendamos de Dios, nos cierra a su verdad", advirtió el obispo, exhortando a los fieles a mantener una actitud abierta al mensaje divino.
Durante su reflexión, el obispo alertó sobre la tendencia humana a escuchar solo sus propias ideas en lugar de la voz de Dios. "Muchos dicen 'yo pienso', 'a mí me parece', pero no escuchan a Dios", señaló, recordando la advertencia del profeta Jeremías sobre la necesidad de atender la palabra divina y no solo nuestras opiniones.
Un tema central de la homilía fue la importancia de la caridad y la coherencia en la vida cristiana. Monseñor Asqui Pilco cuestionó la actitud de justificar la falta de ayuda a los necesitados con excusas como "qué hará con lo que le doy". Explicó que la verdadera caridad no mide ni condiciona la ayuda, sino que brota espontáneamente del corazón. "Si somos caritativos de verdad, no nos preocupará si alguien usa bien o mal lo que le damos", afirmó.
Jesús responde al escriba uniéndolo todo en un solo mandamiento: amar a Dios y al prójimo. "No se puede amar a Dios sin amar al prójimo", enfatizó el obispo, criticando la incongruencia de quienes cuidan el decoro de los templos pero ignoran las necesidades de las personas. "Si amamos a Dios de verdad, eso se refleja en el amor al prójimo", sentenció.
Monseñor también enfatizó que en ocasiones, las costumbres y tradiciones pueden alejar a los fieles del verdadero espíritu de la fe. "El riesgo en este tiempo de Cuaresma y Semana Santa es que demos más importancia a las tradiciones que al verdadero sentido del Triduo Pascual", explicó. Insistió en que la fe no debe reducirse a prácticas externas, sino a un verdadero encuentro con Dios y con los hermanos.
Otro punto destacado en su mensaje fue la tendencia humana a buscar justificarse en lugar de reconocer los propios pecados. "En la confesión, cuántos dicen: 'me acuso de esto, pero lo que pasa es que...' Como si el pecado tuviera justificación", expresó el obispo. Enfatizó que un verdadero arrepentimiento implica asumir la responsabilidad de los propios actos sin buscar excusas.
Finalmente, Monseñor Asqui Pilco abordó el sentido del sufrimiento en la vida cristiana. Explicó que muchas personas se quejan de sus dificultades sin ver que, al aceptarlas con fe, se asemejan a Cristo. "Cuando tenemos problemas y dificultades, muchas veces nos quejamos y nos cerramos en nuestras propias ideas. Pero al aceptar el sufrimiento con fe, nos parecemos más a Jesús", concluyó.
La homilía de Monseñor Asqui Pilco fue un llamado a la conversión sincera en este tiempo de Cuaresma, a vivir el Evangelio con autenticidad y a abrir el corazón a la caridad y a la verdad divina.
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