En aquel tiempo, entr贸 Jes煤s en un pueblo, y una mujer llamada Marta lo recibi贸 en su casa. Esta ten铆a una hermana llamada Mar铆a, que, sentada a los pies del Se帽or, escuchaba su palabra. En cambio, Marta estaba atareada con todo el servicio de la casa; hasta que se par贸 y dijo: «Se帽or, ¿no te importa que mi hermana me haya dejado sola con el servicio? Dile que me ayude». Pero el Se帽or le contest贸: «Marta, Marta, andas inquieta y nerviosa con tantas cosas; solo una es necesaria. Mar铆a ha escogido la mejor parte, y no se la quitar谩n.Marta nos puede recordar a cuando estamos apurados, angustiados, con mil asuntos en la cabeza y casi sin tiempo para nada, preocupados por lo inmediato, por el aqu铆 y el ahora, por lo material, sin dejar un espacio a tener una mirada de belleza, sobrenatural, con un horizonte.
LC 10, 38-42
Sin embargo, esta escena nos puede llevar a una interpretaci贸n que oponga las dos actitudes. Entonces, ¿el Se帽or nos habla de dos tipos de vida: uno dedicado a la actividad y el otro a la escucha de la palabra, donde uno es “mejor” que el otro?
M谩s bien, nos est谩 mostrando dos dimensiones que forman parte de la vida de toda persona, y nos ense帽a cu谩l debe ser el fundamento sobre el que se tiene que construir nuestra vida para que no nos des-centremos, para que no caigamos en el agobio del hacer por hacer. Y este fundamento es Jes煤s, es la fe.
Trabajemos, y trabajemos mucho y bien, sin olvidar que nuestra mejor arma es la oraci贸n. Por eso, no me canso de repetir que hemos de ser almas contemplativas en medio del mundo, que procuran convertir su trabajo en oraci贸n.San Josemar铆a nos invita a vivir de una determinada forma, que es la que nos dar谩 la felicidad: poner primero a Dios, despu茅s a los dem谩s y por 煤ltimo a nosotros mismos.
SAN JOSEMAR脥A ESCRIV脕, CAMINO, N. 89
Poner a Dios en el centro de nuestra vida, que nuestro primer pensamiento por la ma帽ana y nuestro 煤ltimo pensamiento por la noche sean para Dios y para la Sant铆sima Virgen. Ya nos lo dice Jes煤s en el primer mandamiento: “amar a Dios sobre todas las cosas”. Si esto sucede verdaderamente en nuestra vida, por mucho que tengamos que trabajar y hacer mil cosas, sabemos que nuestro descanso est谩 en Jes煤s y es 脡l (y solo 脡l) el que nos da la fortaleza que necesitamos.
No se trata de elegir ser Marta o ser Mar铆a, sino que, estando tan atareadas como Marta, pongamos en el centro de nuestra vida a Dios, y saber que nos espera en todos nuestros quehaceres. Es el amigo invisible que siempre nos acompa帽ar谩. As铆 encontraremos la belleza de la vida.

La Virgen Mar铆a es la mujer de la unidad, “nos ha dado perfecto ejemplo de c贸mo se pueden unir la comuni贸n con el Padre y una vida intensamente activa” (San Juan Pablo II).
Si no sabemos c贸mo llevar a la vez una vida de trabajo, y en este aspecto mundana porque no nos queda otra, pero a la vez espiritual, sin dejar de saber que somos peregrinos de camino al Cielo, miremos el ejemplo de la Madre de Dios. Una vida piadosa, de silencio y oraci贸n, una vida de entrega, de confianza plena en los caminos de Dios, aprendiendo de su Hijo. En resumen: una vida mirando hacia la Belleza.
El Papa Benedicto XVI nos asegura que el amor a Dios y al pr贸jimo son inseparables, y “la misma Persona de Jes煤s y todo su misterio encarnan la unidad del amor de Dios y del pr贸jimo, como dos brazos de la Cruz, vertical y horizontal”.
Jes煤s nos quiere activos, quiere que seamos de provecho en nuestro tiempo en la tierra y que sembremos su palabra. Nuestro trabajo, nuestros estudios, que son fruto de nuestra vocaci贸n, quiere Jes煤s que los hagamos lo mejor posible porque de esta forma cuenta con nosotros para transformar el mundo.
No te angusties por pensar si eres Marta o eres Mar铆a: vive siendo las dos. P铆dele a la Virgen Mar铆a que te ayude.
Escrito por Beatriz Aza帽edo